Nvidia se enfrenta a dudas por sus contratos de inteligencia artificial
Nvidia se enfrenta a nuevas dudas sobre su estrategia de expansión en inteligencia artificial, después de acumular más de 750.000 millones de dólares en acuerdos vinculados a la inteligencia artificial y de alimentar así el debate sobre el llamado financing circular, una práctica que preocupa a inversores y analistas por el riesgo de que la propia compañía esté sosteniendo a parte de sus clientes. La discusión ha cobrado fuerza tras una cadena de operaciones que mezcla compras, inversiones y garantías financieras a gran escala.
Durante los últimos días, el grupo dirigido por Jensen Huang ha anunciado o discutido varios compromisos de enorme alcance. Entre ellos figura una alianza con el conglomerado surcoreano SK valorada en más de 500.000 millones de dólares, que combina compras de chips de memoria a SK Hynix con la adquisición de superordenadores Nvidia por parte del grupo coreano. Huang defendió la magnitud del acuerdo como una muestra del volumen de negocio que puede generar la nueva ola de infraestructura digital.
La presión aumentó después de conocerse que Nvidia negocia un posible respaldo de hasta 250.000 millones de dólares al arrendamiento de OpenAI sobre un gigantesco centro de datos en Ohio, además de conversaciones para financiar 350.000 millones de dólares en compras de chips para ese mismo proyecto. A eso se suma una inversión significativa en Safe Superintelligence, la firma de investigación cofundada por Ilya Sutskever, y los informes que sitúan a Nvidia como el arrendatario anónimo detrás de contratos de centros de datos en Texas vinculados a Hut 8.
Las advertencias de Goldman Sachs y del inversor Michael Burry han vuelto a circular con fuerza. Ambos llevan meses alertando de que este tipo de estructuras interconectadas podría distorsionar la lectura real de la demanda y agravar las pérdidas si el negocio de la inteligencia artificial tarda en generar retornos suficientes. Para los críticos, el problema no es solo la escala del gasto, sino la opacidad del círculo financiero que se forma alrededor de él.
El mercado reaccionó con nerviosismo. Las acciones de Nvidia cayeron alrededor de 5% el lunes, su peor sesión desde principios de junio, y la compañía perdió brevemente el primer puesto mundial por capitalización bursátil frente a Apple. Al mismo tiempo, el coste de asegurar su deuda frente a un impago registró una subida histórica, reflejo de la inquietud que rodea a una estrategia que depende de mantener el ritmo de inversión en infraestructura.
Huang ha rechazado esas críticas. En enero calificó de ridícula la idea de financiación circular al hablar de la inversión de Nvidia en CoreWeave y sostuvo que el capital aportado por la empresa es solo una fracción de lo que sus socios deben reunir por su cuenta. La lectura cautelosa de Bloomberg Intelligence apunta, sin embargo, a un riesgo más amplio: si el despliegue de infraestructura se frena aunque sea durante unos meses, el impacto para Nvidia podría ser considerable.
