Cinco reglas sencillas para que la comida de casa sea más segura cada día
Seguridad alimentaria en casa: limpieza, separar crudo y cocido, cocinar bien, temperaturas seguras y agua segura, según la OMS.
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Compramos en el mercado o en la tienda del barrio y preparamos en casa la mayoría de las comidas familiares, pero pequeños descuidos en la cocina pueden convertir un plato en un riesgo para la salud. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente una de cada nueve personas en el mundo enferma cada año por consumir alimentos contaminados; los niños pequeños, las personas mayores y las embarazadas están entre los más vulnerables.
La OMS propone cinco claves para una alimentación más segura en el hogar. Son fáciles de aplicar desde la comida de hoy.
Cinco pasos que ayudan a reducir el riesgo de intoxicación
Primero: mantenga la limpieza. Lávese las manos antes de cocinar y después de tocar carne cruda, y limpie a menudo encimeras, utensilios y tablas de cortar.
Segundo: separe lo crudo de lo cocinado. Use una tabla y un cuchillo exclusivos para el pollo y la carne crudos, y no ponga comida cocinada ni ensalada en un recipiente que haya tenido carne cruda sin lavarlo antes.
Tercero: cocine bien los alimentos. Asegúrese de que el pollo, la carne picada y el marisco estén bien hechos por dentro, y evite la leche cruda sin hervir ni pasteurizar.
Cuarto: mantenga los alimentos a temperaturas seguras. No deje las sobras de tajín o cuscús mucho tiempo fuera de la nevera. Algunas bacterias, como la listeria, pueden crecer incluso en frío, así que no alargue la conservación.
Quinto: use agua y materias primas seguras. Lave bien frutas y verduras con agua potable, elija productos frescos y deseche cereales o cacahuetes con moho.
Cuándo acudir al médico
Si aparecen fiebre, vómitos repetidos, diarrea abundante o dolor abdominal fuerte, sobre todo en un niño pequeño, una embarazada o una persona mayor, consulte cuanto antes a un médico, a un farmacéutico o al centro de salud más cercano, porque la deshidratación puede llegar rápido.
Pequeños hábitos en la cocina protegen a toda la familia. Incorpórelos a su día a día.





