China promete represalias tras el veto de Estados Unidos a robots humanoides extranjeros
La disputa tecnológica entre China y Estados Unidos sumó un nuevo capítulo después de que Washington prohibiera la certificación de nuevos robots humanoides fabricados en el extranjero. Pekín rechazó la medida, la calificó de proteccionista y aseguró que defenderá los intereses legítimos de sus empresas.
El Ministerio de Asuntos Exteriores chino criticó la decisión de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos de incorporar los robots humanoides avanzados, los robots cuadrúpedos y determinados inversores conectados de origen extranjero a su lista de equipos restringidos. La normativa entró en vigor de inmediato el 28 de julio e impide que los nuevos modelos afectados obtengan autorización para ingresar al mercado estadounidense.
La portavoz Mao Ning afirmó que Washington está ampliando de forma injustificada el concepto de seguridad nacional y perjudicando el comercio normal entre empresas chinas y estadounidenses. También sostuvo que este tipo de restricciones no fortalecerá la competitividad de Estados Unidos y terminará afectando tanto a las empresas como a los consumidores del país.
Aunque China no anunció medidas concretas en respuesta, el Gobierno reiteró que adoptará las acciones necesarias para proteger los derechos e intereses de sus compañías.
La decisión estadounidense se interpreta como un golpe directo a la industria china de robótica. Un informe de Barclays estima que China concentró alrededor del 85 por ciento de las implementaciones mundiales de robots humanoides durante el último año. Empresas como Unitree y AGIBOT han ganado protagonismo gracias a la fabricación de robots con costos inferiores a los de numerosos competidores occidentales.
Las autoridades estadounidenses sostienen que la dependencia de fabricantes extranjeros puede generar riesgos para la cadena de suministro y que los robots conectados a internet podrían utilizarse para actividades de vigilancia o ser controlados por actores considerados hostiles.
Las nuevas restricciones solo afectan a los modelos que soliciten autorización futura ante la FCC. Los equipos que ya están en manos de consumidores o que habían recibido aprobación con anterioridad seguirán pudiendo utilizarse. Los fabricantes tendrán la posibilidad de solicitar una exención mediante un procedimiento de aprobación condicional ante el Departamento de Guerra de Estados Unidos.
En paralelo, Elon Musk reconoció recientemente el avance de China en este sector. El director ejecutivo de Tesla afirmó que el país combina una gran capacidad en inteligencia artificial con una sólida base industrial y que tiene posibilidades reales de convertirse en el líder mundial de la robótica humanoide.
La medida forma parte de la estrategia más amplia de Washington para limitar la presencia de China en sectores tecnológicos considerados estratégicos, después de las restricciones ya aplicadas a los semiconductores y a los chips para inteligencia artificial.
