Las becas doctorales permanecen congeladas y aumentan las dudas en Marruecos

Las becas doctorales destinadas a los doctorandos que colaboran en actividades docentes continúan suspendidas desde hace casi tres meses en Marruecos. La falta de pagos afecta a investigadores que siguen impartiendo clases y desarrollando sus proyectos científicos mientras esperan una explicación oficial.

El problema se suma a un contexto de creciente tensión en la educación superior, marcado por nuevas cargas económicas para quienes desean acceder al doctorado y por la incertidumbre sobre el apoyo financiero a la investigación.

Los afectados forman parte del programa de excelencia conocido como Doctorants moniteurs o PhD-Associate Scholarship. La ayuda contempla una asignación mensual de 7.000 dirhams marroquíes para estudiantes de doctorado que combinan su investigación con tareas docentes, supervisión de prácticas, vigilancia de exámenes y otras actividades académicas.

Según varios beneficiarios, todos los trámites administrativos se completaron conforme al procedimiento habitual. Presentaron sus informes anuales de actividades, sus expedientes fueron validados y los estudiantes de segundo, tercer y cuarto año recibieron pagos atrasados correspondientes a meses anteriores. Sin embargo, desde mayo las transferencias mensuales dejaron de realizarse sin ninguna comunicación oficial.

La ausencia de información ha dado lugar a distintas hipótesis. Algunos investigadores consideran que las autoridades están revisando los expedientes, mientras otros apuntan a posibles limitaciones presupuestarias. Hasta el momento no existe una confirmación oficial sobre las causas de la suspensión.

Una doctoranda de la Facultad Multidisciplinar de Nador explicó que nunca antes se había producido una situación similar. Además, recordó que el contrato del programa impide a los beneficiarios ejercer otra actividad remunerada, por lo que muchos han quedado sin ingresos.

Los investigadores insisten en que la beca representa su principal medio de subsistencia y les permite dedicarse plenamente al desarrollo de sus tesis.

Pese a la interrupción de los pagos, los doctorandos aseguran que han seguido cumpliendo todas sus obligaciones académicas. Han continuado impartiendo prácticas, clases dirigidas, supervisando exámenes y colaborando en otras actividades universitarias.

Varios de ellos afirman incluso haber realizado más horas de trabajo de las previstas inicialmente, manteniendo su compromiso con las instituciones de educación superior.

Ante la falta de respuestas, un grupo de afectados se dirigió directamente al Ministerio de Educación Superior de Marruecos para solicitar aclaraciones. Según los testimonios recogidos, todavía no han recibido una respuesta oficial.

Los doctorandos reclaman que se respeten los compromisos adquiridos, que exista una comunicación transparente y que los pagos se reanuden dentro de plazos razonables para garantizar la continuidad de sus actividades docentes y de investigación.

La situación plantea interrogantes sobre el respaldo que reciben los futuros investigadores universitarios en un momento en que el sistema de educación superior necesita reforzar su capacidad científica y formar una nueva generación de profesores e investigadores.

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