La inflación en Marruecos aumenta un 1,1% en el segundo trimestre de 2026
La inflación en Marruecos retomó una trayectoria ascendente durante el segundo trimestre de 2026. Según las estimaciones del Alto Comisionado para la Planificación (HCP), el índice de precios al consumo registró un incremento interanual del 1,1%, impulsado principalmente por el encarecimiento de la energía y por una desaceleración en la caída de los precios de los alimentos.
El aumento de los carburantes fue el principal factor detrás de esta evolución. Los mayores costes energéticos elevaron los gastos de transporte y aumentaron la presión sobre los presupuestos de los hogares y de las empresas. El HCP estima que los combustibles aportaron cerca de 0,8 puntos porcentuales al crecimiento general de los precios.
Los productos no alimentarios mostraron una aceleración significativa. Sus precios aumentaron un 2,5% respecto al mismo periodo del año anterior, frente al 0,7% registrado en el trimestre previo. Esta evolución refleja el impacto de la energía sobre distintos sectores de la economía y sobre numerosos bienes de consumo.
Los alimentos siguieron actuando como un elemento de moderación, aunque con menor intensidad. Los precios alimentarios descendieron un 0,7%, frente a la caída del 1,1% observada en el trimestre anterior. El incremento de los precios de la carne roja redujo parte del efecto bajista generado por otros productos alimentarios.
La inflación subyacente también mostró una mejora gradual. Tras situarse en el -1% durante el primer trimestre, avanzó hasta el -0,2% en el segundo trimestre. Este indicador, que excluye los componentes más volátiles, apunta a una normalización progresiva de las presiones inflacionarias en la economía marroquí.
Los datos confirman un cambio de tendencia después de varios meses de desaceleración. Aunque el nivel general de inflación sigue siendo moderado, la evolución reciente pone de manifiesto la sensibilidad de Marruecos a las variaciones de los mercados energéticos internacionales.
Las perspectivas para los próximos meses dependerán en gran medida del comportamiento de los precios mundiales de la energía y de la evolución de la demanda interna. Ambos factores serán determinantes para definir si el actual repunte responde a un ajuste temporal o marca el inicio de una nueva fase de presión sobre los precios.
