Francia refuerza la frontera con España por la presión migratoria en Ceuta
El presidente francés Emmanuel Macron ordenó reforzar los controles en la frontera entre Francia y España ante el aumento de la presión migratoria en Ceuta y expresó el respaldo de París al Gobierno español para afrontar la situación generada por los recientes intentos de entrada irregular en el enclave.
Según información difundida por Reuters, la presidencia francesa señaló que mantiene una coordinación permanente con las autoridades españolas y marroquíes después de que decenas de miles de migrantes intentaran acceder a Ceuta desde Marruecos.
Macron encargó al ministro del Interior aplicar de forma inmediata controles más estrictos en la frontera franco-española. Además, el Gobierno francés activó la Fuerza de Intervención Rápida en Fronteras para intensificar las inspecciones y las verificaciones en los principales pasos fronterizos.
Las autoridades francesas explicaron que el objetivo es impedir movimientos migratorios irregulares hacia territorio francés mientras los países europeos siguen de cerca la evolución de la crisis en Ceuta.
París también afirmó que está dispuesto a prestar apoyo adicional a España si las circunstancias lo requieren. Entre las opciones figura la movilización de recursos mediante Frontex, la agencia europea encargada de la gestión de las fronteras exteriores, dentro de un marco de cooperación con España y Marruecos.
La decisión francesa llega después de un intento masivo de cruce hacia Ceuta. Miles de personas se concentraron cerca de la ciudad marroquí de Fnideq tras la difusión de mensajes en redes sociales que animaban a realizar entradas irregulares en el enclave. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, afirmó que unas 60.000 personas accedieron al territorio en una sola jornada.
Las fuerzas de seguridad marroquíes actuaron para frenar nuevos intentos de cruce, mientras las autoridades españolas reforzaron el dispositivo de seguridad en torno al enclave.
El refuerzo de los controles decidido por Francia refleja la preocupación de varios gobiernos europeos por el posible impacto de la presión migratoria sobre el espacio Schengen y por la necesidad de coordinar una respuesta conjunta entre Francia, España, Marruecos y las instituciones europeas.
