El rendimiento del Tesoro a 30 años alcanza un máximo de 19 años

El rendimiento del Tesoro a 30 años alcanzó el 5,33% el 18 de agosto, su nivel más alto desde junio de 2007, en medio de una venta generalizada de bonos públicos. El movimiento elevó los costes de financiación a largo plazo en varias de las principales economías mundiales, mientras el petróleo superaba los 90 dólares por barril y aumentaban las emisiones de deuda empresarial vinculadas a la inteligencia artificial. Reuters situó el máximo intradía del rendimiento estadounidense en el 5,327%.

La presión se extendió por los principales mercados internacionales. En Japón, el rendimiento del bono a 10 años se acercó al 3%, un nivel no registrado en tres décadas. En Alemania, el rendimiento del Bund a 10 años alcanzó su mayor nivel desde 2011. Francia registró costes de financiación no vistos desde 2008, mientras que el rendimiento de la deuda británica a 30 años se aproximó a su máximo desde 1998.

El deterioro de las perspectivas sobre las negociaciones entre Estados Unidos e Irán contribuyó al movimiento. Un alto el fuego frágil terminó oficialmente el lunes, reduciendo las expectativas de una reapertura del estrecho de Ormuz. El Brent volvió a superar los 90 dólares por barril y acumula una subida cercana al 50% desde comienzos de año.

El aumento del precio de la energía está complicando las perspectivas de inflación. Para los mercados de deuda, una inflación más persistente puede retrasar la reducción de los tipos de interés y elevar la rentabilidad que los inversores exigen para mantener bonos de largo plazo.

Las cuentas públicas también están aumentando la presión. La deuda federal de Estados Unidos se aproxima a los 40 billones de dólares y ha crecido unos 5 billones en dos años. Los pagos de intereses alcanzaron 1,4 billones de dólares durante el último año.

El aumento de las rentabilidades refleja también una mayor preocupación por la capacidad de los gobiernos para financiar sus déficits sin asumir costes crecientes. Jonas Goltermann, economista jefe de mercados de Capital Economics, señaló que el movimiento de los mercados sugería una menor tolerancia de los inversores hacia una política fiscal poco restrictiva.

Kjersti Haugland, economista jefe de DNB Carnegie, describió el nuevo escenario como un periodo de mayor incertidumbre sobre la inflación y los tipos de interés. También señaló el elevado nivel de deuda pública de economías como Japón, Estados Unidos, Francia y Reino Unido.

La competencia por el capital no procede solo de los gobiernos. Las grandes empresas tecnológicas están aumentando sus emisiones para financiar sus inversiones en inteligencia artificial.

Amazon, Alphabet, Meta y Oracle emitieron unos 194.000 millones de dólares en bonos durante 2026 hasta comienzos de julio. La cifra representa un aumento del 79% frente a los aproximadamente 108.000 millones emitidos por esas cuatro compañías durante todo 2025, según un análisis de Reuters basado en datos de LSEG citado por Benzinga.

Goldman Sachs prevé que las emisiones de Amazon, Alphabet, Meta, Oracle y Microsoft alcancen los 250.000 millones de dólares este año y los 400.000 millones en 2027.

La deuda relacionada con la inteligencia artificial ya representa alrededor del 15% del total de las emisiones de bonos con grado de inversión, según datos de Barclays. El crecimiento refleja las necesidades de financiación asociadas a centros de datos y otras infraestructuras necesarias para ampliar los servicios de inteligencia artificial.

Thu Ha Chow, responsable de renta fija asiática de Robeco, declaró a Bloomberg que los grandes operadores de infraestructura de inteligencia artificial muestran una sensibilidad limitada al coste de financiación debido al volumen de sus inversiones. Su capacidad para seguir recurriendo al mercado aumenta la oferta de deuda empresarial de largo plazo.

El efecto ya se observa en las nuevas emisiones. Amazon tuvo que ofrecer una rentabilidad adicional para completar una emisión de bonos de 25.000 millones de dólares. Al mismo tiempo, los diferenciales de los bonos de las grandes plataformas tecnológicas se ampliaron en distintos vencimientos.

El mercado de bonos del Tesoro estadounidense continúa bajo estrecha vigilancia. La rentabilidad del bono a 10 años ronda el 4,7%, cerca del nivel del 5% que suele atraer la atención de inversores y responsables de política económica. Reuters señaló que el aumento de las rentabilidades está endureciendo las condiciones financieras para hogares, empresas y el propio Gobierno estadounidense.

El nuevo escenario reúne varios factores de presión. El petróleo más caro aumenta los riesgos inflacionarios. La deuda pública eleva las necesidades de financiación de los gobiernos. Las empresas tecnológicas compiten por capital para sostener sus planes de inversión en inteligencia artificial.

Para los gobiernos, unas rentabilidades más elevadas aumentan el coste del servicio de la deuda. Para las empresas, encarecen la refinanciación y los nuevos préstamos. Para los inversores, elevan los riesgos asociados a los bonos de vencimiento largo.

La evolución de los mercados refleja así una revisión más amplia del coste de la financiación a largo plazo. Los inversores deben valorar al mismo tiempo la inflación, los tipos de interés, las cuentas públicas, las tensiones geopolíticas y el volumen creciente de deuda empresarial asociado al desarrollo de la inteligencia artificial.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *