El modelo de infraestructura de Marruecos puede impulsar la nueva etapa de crecimiento de África

El modelo de infraestructura de Marruecos ofrece una referencia para acelerar el crecimiento económico de África y fortalecer la resiliencia del continente frente a un entorno internacional cada vez más incierto, afirmó la economista jefe de Africa Finance Corporation, Rita Babihuga-Nsanze.

Durante una entrevista, la responsable explicó que el futuro económico africano dependerá de aumentar la producción local, transformar más materias primas dentro del continente y financiar el desarrollo mediante capital africano. En su opinión, la industrialización ya no representa únicamente una meta de desarrollo, sino una condición necesaria para reducir la vulnerabilidad ante las crisis internacionales.

Babihuga-Nsanze señaló que numerosos países africanos continúan exportando recursos naturales sin procesar mientras importan productos industriales con mayor valor añadido, como acero y fertilizantes. Esta situación ha contribuido al aumento del déficit comercial con China, impulsado por el crecimiento de las importaciones manufactureras durante 2025.

La economista destacó además que África dispone de más de cuatro billones de dólares en ahorro interno. El reto consiste en canalizar esos recursos hacia inversiones productivas de largo plazo mediante mercados financieros más sólidos y mecanismos capaces de atraer financiación para proyectos estratégicos.

También sostuvo que la resiliencia económica depende de la integración regional. Redes eléctricas compartidas, corredores logísticos y cadenas industriales conectadas permiten a los países responder con mayor eficacia a las perturbaciones externas y reducir su dependencia de los mercados internacionales.

Según Babihuga-Nsanze, el principal desafío de infraestructura ya no es construir activos aislados, sino desarrollar sistemas integrados. La expansión energética requiere no solo nuevas plantas de generación, sino también redes de transmisión, almacenamiento, interconexiones regionales y mercados eléctricos que garanticen el suministro a industrias y ciudades.

La misma lógica debe aplicarse al transporte. Los puertos, ferrocarriles y corredores logísticos deben conectar zonas mineras, áreas agrícolas, centros industriales y plantas de transformación para facilitar el comercio dentro del Área Continental Africana de Libre Comercio.

Africa Finance Corporation trabaja precisamente para convertir grandes proyectos en inversiones viables. La institución participa en la estructuración financiera, aporta capital inicial y moviliza nuevos inversores cuando los proyectos alcanzan condiciones adecuadas para su financiación. Entre los ejemplos citados figuran el Corredor de Lobito entre Zambia y Angola y el parque eólico de Ghoubet en Yibuti.

Respecto a Marruecos, Babihuga-Nsanze afirmó que el país ha desarrollado un ecosistema nacional donde puertos, ferrocarriles, energía e industria funcionan de manera coordinada. Consideró que esta estrategia representa una referencia para otros países africanos.

Destacó igualmente el papel del sector de los fosfatos. Marruecos concentra cerca de dos tercios de las reservas mundiales y es el segundo productor global, lo que le permite abastecer con fertilizantes y ácido fosfórico a numerosos mercados africanos.

La economista señaló que el complejo industrial de Jorf Lasfar refleja este modelo integrado al reunir minería, transporte ferroviario, puerto de aguas profundas y transformación industrial. Además, el país está ampliando su presencia en la fabricación de materiales para baterías mediante proyectos de producción de cátodos de fosfato de hierro y litio.

También subrayó que Marruecos ha conseguido atraer fabricantes europeos del sector automotriz y empresas asiáticas especializadas en materiales para baterías, reforzando su posición como plataforma industrial entre Europa y África. Recordó además que el país encabezó el índice de atractivo para la inversión minera del Fraser Institute en 2024.

Babihuga-Nsanze afirmó que la expansión de la producción de fertilizantes, las energías renovables, la industria automotriz y los materiales para baterías demuestra cómo una estrategia integrada puede generar industrias competitivas a escala mundial. Proyectos regionales como el gasoducto Nigeria-Marruecos también podrían ampliar la integración energética africana.

Pese a la incertidumbre internacional, la economista considera que África mantiene sólidas perspectivas de crecimiento gracias al aumento de la población, la urbanización y la creciente demanda de electricidad, acero y fertilizantes.

En el caso de Marruecos, señaló que las prioridades pasan por avanzar hacia productos de mayor valor añadido derivados del fosfato, coordinar la planificación del agua y la energía ante la expansión de la desalinización e invertir en formación para preparar a la nueva generación de trabajadores.

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