Colombia rompe con la RASD y respalda la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara
Colombia anunció el 10 de agosto el congelamiento de sus relaciones diplomáticas con la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática, RASD, y reafirmó el reconocimiento de la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara. El giro supone un cambio relevante en la posición de Bogotá sobre el conflicto y abre una nueva etapa en sus relaciones con Rabat.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia explicó que la decisión fue adoptada tras revisar el reconocimiento de la RASD otorgado por el anterior gobierno. Bogotá calificó el proceso como una revisión soberana de su política exterior y destacó que la entidad no forma parte de los Estados miembros de las Naciones Unidas.
A partir de esta decisión, Colombia dejará de mantener contactos políticos y diplomáticos con la RASD. También suspenderá el intercambio de misiones y retirará su apoyo a la entidad en los espacios multilaterales.
La nueva orientación tendrá especial relevancia en las Naciones Unidas y en el Consejo de Seguridad, donde Colombia ocupa actualmente un asiento como miembro no permanente. El Gobierno colombiano afirmó que su posición responde al derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas y la resolución 2797 del Consejo de Seguridad.
Adoptada el 31 de octubre de 2025, la resolución prorrogó hasta el 31 de octubre de 2026 el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara, Minurso. El texto pidió avanzar hacia una solución política basada en el compromiso.
Bogotá busca reforzar su relación con Rabat
El cambio de posición sobre el Sáhara se produce dentro de un esfuerzo más amplio de Colombia por fortalecer sus vínculos con Marruecos. La Cancillería colombiana calificó a Rabat como un socio estratégico y planteó una nueva etapa de cooperación bilateral.
La agenda prevista incluye comercio, inversiones, turismo, seguridad alimentaria, puertos, logística y conectividad atlántica. Estos sectores podrían convertirse en pilares de una relación que Bogotá pretende ampliar más allá de la cooperación política.
El anuncio llegó después de contactos de alto nivel entre responsables colombianos y el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita. El canciller colombiano, Omar Bula Escobar, confirmó la nueva posición de su país sobre la soberanía marroquí del Sáhara.
El vicepresidente colombiano, José Manuel Restrepo, calificó el cambio como un nuevo comienzo para las relaciones bilaterales. Bourita, por su parte, consideró histórica la decisión colombiana y señaló que puede impulsar la cooperación entre ambos países.
El ministro marroquí también destacó la complementariedad económica entre Colombia y Marruecos. Rabat puede ofrecer a Colombia una plataforma hacia África, mientras Bogotá puede facilitar una mayor presencia marroquí en América Latina.
El Sáhara como eje de una nueva relación bilateral
La decisión colombiana se produce en un contexto de creciente actividad diplomática de Marruecos en América Latina. Para Rabat, el respaldo de nuevos socios a su posición sobre el Sáhara constituye un elemento central de su política exterior.
Para Bogotá, el cambio combina una revisión de su postura diplomática con el objetivo de desarrollar una relación económica más amplia con Marruecos.
El desafío será ahora trasladar el nuevo entendimiento político a proyectos concretos. El comercio, las inversiones, el turismo, la logística y la seguridad alimentaria aparecen como sectores con margen para una cooperación reforzada.
El giro colombiano coloca así la cuestión del Sáhara en el centro de una nueva etapa entre Bogotá y Rabat. También abre la posibilidad de ampliar los vínculos económicos entre América Latina y África mediante una relación bilateral que ambas partes buscan redefinir.
