ADNOC refuerza su flota ante la crisis del estrecho de Ormuz

La adquisición de petroleros de ADNOC avanza con la compra de cinco buques de gran capacidad para transporte de crudo a Frontline por un valor aproximado de 590 millones de dólares. La operación llega casi cinco meses después del cierre del estrecho de Ormuz y forma parte de una estrategia destinada a asegurar la cadena logística de la compañía frente a la creciente inestabilidad en las rutas energéticas internacionales.

La compra comprende dos buques construidos en 2012 y tres unidades de 2015. Además, Reuters informó que la empresa adquirió tres grandes metaneros y encargó entre 25 y 30 nuevos barcos a distintos astilleros. Con esta expansión, ADNOC busca garantizar el suministro de petróleo a sus clientes incluso si continúan las interrupciones en los principales corredores marítimos de la región.

Mientras Irak, Catar y Kuwait afrontan dificultades para colocar parte de sus exportaciones debido a las restricciones del transporte marítimo, Emiratos Árabes Unidos ha aprovechado el oleoducto con capacidad para 1,8 millones de barriles diarios que conecta Abu Dabi con Fujairah y evita el paso por Ormuz. ADNOC también ha fletado unos 25 petroleros de la empresa surcoreana Sinokor, utilizando alrededor de quince como buques lanzadera entre las instalaciones situadas dentro del estrecho y los centros de almacenamiento de Fujairah y Omán.

La tensión también se ha extendido al mar Rojo. Los ataques de las fuerzas hutíes contra la navegación comercial amenazan la ruta alternativa de exportación saudí a través del oleoducto de Yanbu. En respuesta, Arabia Saudí mantiene operaciones militares contra los hutíes y trabaja para formar una coalición naval internacional con la participación de Turquía, Pakistán, Egipto y otros países.

Japón también ha tenido que adoptar medidas extraordinarias. Con más del 90 por ciento de sus importaciones de crudo procedentes de Oriente Medio durante 2025, el Gobierno autorizó el uso de reservas estratégicas para compensar la interrupción del suministro hasta la llegada de cargamentos procedentes de Estados Unidos. El experto Ken Koyama calificó la decisión como una medida rápida y prioritaria para la seguridad energética nacional.

Al mismo tiempo, las reservas estratégicas de petróleo en Estados Unidos, China y Europa se encuentran en niveles históricamente bajos, según Juan Cole, profesor de la Universidad de Michigan. El Fondo Monetario Internacional advirtió que un escenario con el petróleo a 125 dólares por barril podría reducir el crecimiento económico mundial al 2 por ciento y elevar la inflación cerca del 6 por ciento.

Las perspectivas de una solución siguen siendo limitadas. Un memorando firmado en junio alimentó temporalmente las expectativas de reabrir el estrecho de Ormuz, pero las negociaciones fracasaron y los enfrentamientos se reanudaron. Koyama señaló que los acontecimientos recientes aconsejan mantener la cautela.

La situación se complica además por los daños causados por ataques iraníes a cerca de una quinta parte de la capacidad de producción de gas natural licuado de Catar. Las reparaciones podrían prolongarse durante años, lo que mantendría la presión sobre el mercado mundial de GNL incluso si el estrecho vuelve a operar con normalidad.

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