Guaraná, uña de gato y otras dos plantas amazónicas para el invierno

Guaraná, uña de gato, baccharis y muira puama: especialistas en fitoterapia detallan dosis y contraindicaciones de estas plantas amazónicas.

Racimo de frutos de guaraná rojo con semillas blancas y negras características

Foto: Top Tropicals

Con la llegada del invierno, especialistas en farmacia y fitoterapia centran su atención en cuatro plantas originarias de la selva amazónica: el guaraná, la uña de gato, el baccharis y la muira puama. Se les atribuyen efectos que van desde la estimulación del organismo hasta el alivio del dolor articular o el apoyo al hígado. Los expertos insisten, eso sí, en consultar al médico o al farmacéutico antes de tomar cualquiera de ellas.

Guaraná contra el cansancio

De este arbusto se aprovechan las semillas, que contienen más cafeína que el café y el té, una sustancia conocida en este caso como «guaranina». La farmacéutica y aromaterapeuta Françoise Couic Marinier explica que la cafeína activa el sistema nervioso central, en particular la dopamina, vinculada a la vigilia y a la actividad física e intelectual.

Las semillas aportan además taninos que ralentizan la absorción de la cafeína, de modo que el efecto estimulante se prolonga sin provocar excitación excesiva. A la guaranina también se le atribuye la capacidad de frenar el apetito y reducir el colesterol, al favorecer la liberación de grasas en la sangre y su uso como fuente de energía.

Se toma en polvo, una cucharadita mezclada con cereales del desayuno o con zumo, sin superar los dos gramos diarios, o en cápsulas por la mañana y a mediodía. Por su efecto excitante, conviene evitarla a partir de las tres de la tarde. No se recomienda a personas con hipertensión no tratada, con palpitaciones ni a quienes tengan prohibida la cafeína.

Uña de gato para las articulaciones

Conocida en su región de origen como «uña de gato» por sus espinas en forma de garra, esta planta es considerada por los curanderos tradicionales amazónicos un remedio para numerosas dolencias. Su corteza y sus raíces, ricas en polifenoles antiinflamatorios y antioxidantes, se emplean contra la artritis, la artrosis y otros dolores reumáticos.

Se cree que la rincofilina, un alcaloide presente en la planta, podría elevar los niveles de dopamina y serotonina, asociados a la relajación y a la percepción del dolor. La dosis oscila entre uno y dos gramos diarios en cápsulas o polvo; entre uno y dos mililitros de tintura madre de una a tres veces al día, o dos tazas de decocción de corteza, a razón de una cucharadita por cada 250 mililitros de agua.

Se desaconseja tomarla por la noche, ya que puede dificultar el sueño. Tampoco es apta para embarazadas y lactantes, para personas con enfermedades autoinmunes, por su efecto estimulante del sistema inmunitario, para trasplantados, por el riesgo de rechazo, ni para quienes siguen tratamiento anticoagulante, porque fluidifica ligeramente la sangre.

Baccharis para proteger el hígado

Las tribus amazónicas aprecian los tallos y las flores de esta planta por sus propiedades depurativas. Reúnen más de 150 componentes, entre ellos sustancias amargas que facilitan la digestión, como el carquejol, que aumenta la secreción de bilis y protege las membranas celulares de la oxidación. Contienen también flavonoides antioxidantes y antiinflamatorios, y se les atribuye un efecto diurético que podría ayudar a adelgazar y a bajar la tensión.

Puede consumirse una cucharadita de polvo al día en una bebida fría o tibia, en cápsulas de 900 miligramos diarios antes de las comidas o en decocción, con 10 a 15 gramos de tallos y flores secos por litro de agua. Está contraindicada en embarazadas y lactantes, en diabéticos y en quienes toman antihipertensivos, porque puede potenciar el efecto de estos fármacos.

Muira puama y deseo sexual

Los pueblos indígenas de la Amazonia llevan mucho tiempo usando este arbusto para fortalecer el cuerpo y tratar los problemas de erección. Su corteza y sus raíces contienen alcaloides, polifenoles y aceites esenciales vasodilatadores que mejoran la circulación y oxigenan los músculos, además de esteroles que activan los receptores de algunas hormonas, como la testosterona.

Un estudio dirigido en 1994 por el doctor Jacques Waynberg, del Instituto de Sexología de París, con 262 hombres con bajo deseo sexual, registró una mejoría en más del 60 % de ellos y una mejor erección en la mitad, tras solo dos semanas tomando entre 1 y 2,5 gramos de extracto de la planta. La naturópata brasileña Rafaela Tillier señala que las mujeres también recurren a ella para aliviar los síntomas de la menopausia y del síndrome premenstrual.

Se toma en polvo, de 1.000 a 2.000 miligramos por la mañana y a mediodía; en tintura madre, 30 gotas dos o tres veces al día, o en decocción: una cucharada de corteza y raíces en medio litro de agua, que hierve cinco minutos y reposa diez, para beber de dos a tres tazas diarias. No se aconseja a embarazadas y lactantes, a hipertensos o cardiópatas, a personas que hayan sufrido un cáncer hormonodependiente o endometriosis, ni a quienes tomen fármacos hormonales esteroideos o antidepresivos.

Primero, el médico

Los especialistas recuerdan que estas plantas concentran principios activos capaces de interactuar con algunos medicamentos, por lo que resulta imprescindible consultar a un profesional antes de usarlas como suplemento. El doctor Morel, especialista en fitoterapia, subraya esta recomendación: salvo en el caso del guaraná, sus efectos siguen siendo en muchos casos parcialmente desconocidos y los circuitos de distribución no siempre son fiables, por lo que aconseja no comprarlas en webs desconocidas.

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