Gobernanza migratoria territorial impulsa inclusión en Marruecos
La Organización Internacional para las Migraciones presentó en Rabat los resultados de un estudio que analiza la territorialización de la Estrategia Nacional de Inmigración y Asilo en Marruecos. El informe examina la aplicación de políticas públicas en cuatro regiones y pone el foco en la capacidad de los territorios para transformar la gestión migratoria en un instrumento de inclusión social y cohesión local.
El debate se desarrolló en un contexto en el que Marruecos refuerza su papel como país de tránsito, destino y retorno dentro de dinámicas migratorias cada vez más complejas. La reunión reunió a representantes institucionales, autoridades locales, sociedad civil, academia y comunidades migrantes.
El estudio, impulsado por la OIM, evalúa la implementación territorial de la Estrategia Nacional de Inmigración y Asilo en las regiones del Oriental, Souss Massa, Tánger Tetuán Alhucemas y Béni Mellal Jenifra. El análisis destaca una tendencia clara. La gobernanza migratoria deja de ser exclusivamente centralizada y se desplaza progresivamente hacia los niveles locales.
Esta transformación se apoya en una evolución institucional iniciada tras las orientaciones nacionales de 2013, que impulsaron una reforma profunda del marco migratorio marroquí. Desde entonces, la estrategia nacional busca integrar la migración en las políticas públicas de desarrollo y en la planificación territorial.
Los resultados del estudio muestran avances concretos en la articulación entre administraciones locales y servicios desconcentrados del Estado. Las autoridades territoriales desempeñan un papel creciente en el acceso de los migrantes a servicios básicos como educación, salud y acompañamiento social. Esta proximidad institucional permite respuestas más adaptadas a las realidades locales.
En la región del Oriental se observan mejoras en el acceso a servicios esenciales. En Tánger Tetuán Alhucemas se desarrollan iniciativas centradas en la formación profesional y el diálogo intercultural. Souss Massa destaca por la movilización coordinada de actores locales en proyectos de integración socioeconómica. Estas experiencias reflejan niveles distintos de implementación, pero apuntan a una misma dirección. La consolidación de una gobernanza migratoria de base territorial.
Los testimonios recogidos entre personas migrantes aportan una dimensión cotidiana al análisis. El acceso a infraestructuras deportivas, espacios públicos abiertos y actividades culturales aparece como un factor clave de integración. Más allá de los servicios administrativos, estos elementos influyen directamente en la percepción de pertenencia y en la interacción con las comunidades locales.
Laura Palatini, responsable de la misión de la OIM en Marruecos, subraya que la migración se expresa primero en los territorios. Su gestión requiere cooperación entre actores locales para construir respuestas más inclusivas y sostenibles. Este enfoque refuerza la idea de que la proximidad institucional mejora la eficacia de las políticas públicas.
Sin embargo, el estudio también identifica limitaciones estructurales. La falta de recursos humanos especializados en materia migratoria limita la capacidad operativa de muchas administraciones locales. La financiación desigual entre regiones genera brechas en la implementación de proyectos. Además, una parte significativa de las iniciativas depende aún de apoyo internacional, lo que plantea desafíos de sostenibilidad a medio plazo.
Otro elemento crítico señalado es la ausencia de competencias claramente definidas en los marcos legales que regulan las colectividades territoriales. Esta falta de claridad institucional dificulta la coordinación entre niveles de gobierno y ralentiza la ejecución de políticas integradas.
El seminario celebrado en Rabat permitió abrir un espacio de diálogo entre actores nacionales e internacionales. Las discusiones se centraron en la necesidad de fortalecer la coordinación institucional y de integrar la migración en los planes de desarrollo local. El objetivo es consolidar una visión transversal que conecte movilidad humana y desarrollo territorial.
El evento contó con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y del programa COMPASS, financiado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de los Países Bajos. Estos mecanismos de cooperación contribuyen a financiar proyectos locales y a reforzar capacidades institucionales, aunque también ponen en evidencia la dependencia de recursos externos en algunas regiones.
Las recomendaciones finales apuntan a tres prioridades. Reforzar la formación de actores locales, mejorar la coordinación interinstitucional y asegurar mecanismos de financiación más estables. Estas medidas buscan consolidar una gobernanza migratoria más coherente y menos fragmentada.
En un contexto internacional marcado por el aumento de los flujos migratorios, Marruecos aparece como un laboratorio de políticas territoriales en materia de migración. La experiencia muestra que la gestión local puede convertirse en un factor clave para mejorar la inclusión y reducir tensiones sociales.
El enfoque territorial no sustituye las políticas nacionales. Las complementa. Permite adaptar las respuestas a realidades específicas y reforzar la eficacia de la acción pública en el terreno. Esta evolución redefine el papel de las colectividades locales en la gestión de la movilidad humana.
La dinámica observada en Rabat confirma una tendencia global. La migración ya no se gestiona únicamente desde los niveles centrales del Estado. Se construye en el territorio, a través de la interacción entre instituciones, comunidades y actores internacionales.




