69.500 migrantes irregulares abandonan Ceuta rumbo a Marruecos tras la crisis fronteriza

Las autoridades españolas informaron que 69.500 migrantes irregulares abandonaron el enclave de Ceuta con destino a Marruecos durante las últimas 30 horas, después de los cruces masivos registrados en los últimos días y del refuerzo de los controles en la frontera.

Según informó la agencia EFE, citando fuentes de seguridad, la cifra podría incluir también a personas que habían entrado en Ceuta antes del episodio de mayor intensidad registrado el jueves. La situación provocó una de las mayores presiones migratorias vividas en el enclave.

Como parte de las medidas adoptadas, el Ministerio del Interior instaló nuevos sistemas de protección en el espigón del Tarajal. Entre ellos figura una barrera neumática de 500 metros de longitud, con una parte visible sobre el agua de entre 30 y 70 centímetros y otra sumergida de hasta un metro de profundidad.

El Ministerio del Interior había señalado que al menos 50.000 personas accedieron a Ceuta el 30 de julio, mientras que responsables locales elevaron la estimación a más de 60.000. Las autoridades aseguraron posteriormente que durante la noche y la mañana siguientes no se registraron nuevas entradas irregulares.

Aunque los accesos se han detenido, continúan las salidas de migrantes hacia Marruecos. Ambos países mantienen una coordinación reforzada para gestionar las consecuencias de una crisis que dejó más de 50 fallecidos.

Las imágenes difundidas en los últimos días mostraron a miles de personas intentando alcanzar Ceuta por distintos puntos, entre ellas familias con bebés y niños, reflejando la magnitud del movimiento migratorio.

Varios migrantes que regresaron a Marruecos declararon a medios locales que sufrieron actos de violencia o malos tratos durante su estancia en Ceuta, aunque afirmaron que su regreso se produjo de forma voluntaria.

EFE también informó de que las autoridades marroquíes detuvieron a 70 personas por su presunta implicación en enfrentamientos violentos registrados durante las operaciones destinadas a impedir nuevos cruces irregulares.

Los vídeos difundidos sobre esos incidentes muestran a grupos de jóvenes y adultos lanzando piedras contra vehículos policiales e incendiando algunos de ellos. Los detenidos afrontan acusaciones por incendio, daños a bienes públicos e intento de homicidio.

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