Los vecinos de Ceuta rechazan actos de la extrema derecha tras la crisis migratoria
La llegada masiva de migrantes a Ceuta provocó una intensa reacción política en Europa. En la ciudad, sin embargo, numerosos vecinos respondieron con movilizaciones para impedir que grupos de extrema derecha utilizaran la situación como plataforma política, obligando a varios de sus dirigentes a abandonar el enclave bajo protección policial.
El sábado por la noche, Luis “Alvise” Pérez, líder de Se Acabó La Fiesta, tuvo que ser escoltado por la policía hasta el puerto después de que una concentración en la Plaza de los Reyes fuera rodeada por manifestantes. Entre los asistentes a la protesta había numerosos residentes de origen marroquí que defendieron la convivencia y rechazaron los discursos que buscaban dividir a la población.
Horas antes del acto, varios vecinos habían increpado a Pérez en una cafetería, acusándolo de aprovechar la vulnerabilidad de los migrantes para fomentar el enfrentamiento. El grupo Núcleo Nacional también encontró una fuerte oposición. Agentes de la Policía Nacional acompañaron a una veintena de sus integrantes hasta el puerto mientras los manifestantes seguían el recorrido y celebraban su salida.
La tensión llegó después de que decenas de miles de migrantes accedieran a Ceuta el jueves, un episodio que volvió a colocar la frontera sur de Europa en el centro del debate político. Las imágenes de los cruces fronterizos alimentaron rápidamente las discusiones sobre inmigración y control de fronteras en varios países europeos.
Diversos dirigentes de extrema derecha utilizaron la crisis para reclamar políticas migratorias más duras. En Francia, Marine Le Pen pidió reforzar los controles fronterizos y Jordan Bardella responsabilizó al Gobierno español de favorecer una mayor presión migratoria. En el Reino Unido, Nigel Farage afirmó que quienes llegaron a Ceuta podrían terminar cruzando hacia el Canal de la Mancha. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, calificó las escenas de preocupantes y aseguró que Italia respondería con firmeza.
La respuesta no se limitó a los partidos de extrema derecha. Algunos dirigentes centristas también endurecieron su discurso. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, planteó estudiar una posible suspensión de España del espacio Schengen, mientras que el canciller alemán, Friedrich Merz, reclamó que Marruecos readmitiera de inmediato a los migrantes en situación irregular.
Pedro Sánchez defendió la gestión del Gobierno español y recordó que la mayoría de las personas que entraron en Ceuta el jueves ya habían abandonado el enclave durante el fin de semana. También sostuvo que otras rutas, como las de Italia, los Balcanes occidentales y Grecia, registran un mayor volumen de entradas irregulares hacia la Unión Europea.
El experto en migraciones François Gemenne, de HEC Paris, considera que muchos gobiernos centristas endurecen su mensaje para evitar que la extrema derecha monopolice el debate sobre inmigración.
Mientras tanto, los vecinos de Ceuta trasladaron un mensaje diferente. Sus protestas estuvieron dirigidas principalmente contra quienes, a su juicio, pretendían convertir la crisis migratoria en una herramienta de confrontación política.
