La crisis migratoria de Ceuta deja al menos 67 muertos mientras España instala una barrera marítima

Al menos 67 migrantes han muerto cuando intentaban llegar desde Marruecos al enclave español de Ceuta, según informó el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. La crisis migratoria de Ceuta ha llevado al Gobierno español a reforzar el control marítimo tras una de las mayores llegadas irregulares registradas en la ciudad.

Tras una reunión de emergencia celebrada en Ceuta, Grande-Marlaska calificó las muertes de hechos “trágicos y desafortunados” y afirmó que la situación en la frontera había vuelto a niveles casi normales menos de dos días después del momento de mayor presión.

Las autoridades españolas iniciaron la instalación de una barrera flotante de 500 metros en la zona fronteriza del Tarajal. La infraestructura sobresaldrá entre 30 y 70 centímetros sobre el agua y descenderá un metro bajo la superficie con el objetivo de dificultar nuevos cruces por vía marítima.

La barrera estará conectada a una línea de boyas fijas suministradas por la Armada española e incluirá un canal de navegación para las embarcaciones de patrulla de la Guardia Civil que operan en la zona.

El Ministerio del Interior aseguró que durante la noche del viernes no se registraron nuevas entradas irregulares en Ceuta. Paralelamente continuó el retorno de migrantes hacia Marruecos sin incidentes importantes.

Las autoridades estiman que unas 50.000 personas accedieron a Ceuta durante la crisis. De ese total, alrededor de 48.300 ya han regresado a Marruecos mientras continúan los procedimientos de devolución.

La llegada masiva desbordó los centros de acogida y los servicios de emergencia de la ciudad. Según las autoridades españolas, la magnitud del episodio superó la registrada durante la crisis migratoria de Ceuta de mayo de 2021.

El refuerzo del dispositivo marítimo se produce después de la reciente visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a Ceuta, donde anunció nuevas medidas para fortalecer la seguridad en el litoral.

La presión migratoria ha sido menor en Melilla. Las autoridades informaron de la entrada de 130 migrantes, entre ellos 84 menores no acompañados, a través del paso fronterizo de Beni Ensar y otras rutas.

Los menores quedaron bajo la tutela de las autoridades locales, mientras que los adultos están siendo identificados. El paso fronterizo de Beni Ensar continúa cerrado y todavía no existe una fecha oficial para su reapertura.

Los servicios sanitarios de Melilla atendieron a unas 60 personas por fracturas, cortes, quemaduras y otras lesiones. Tres de ellas fueron hospitalizadas. Además, dos agentes de la Policía Nacional y un miembro de la Guardia Civil resultaron heridos.

Las autoridades españolas señalaron que los datos siguen siendo provisionales y que tanto el número de fallecidos como las cifras migratorias podrían modificarse conforme avancen las labores de rescate, identificación y retorno.

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