Morocco Digital 2030: Saïd al-Ghammaz alerta de fallos en la transición digital

Saïd al-Ghammaz, especialista en transformación digital, critica la «burocracia híbrida» y la brecha digital que frenan la estrategia Morocco Digital 2030.

Tres representantes gubernamentales ante la bandera marroquí en una oficina oficial

Foto: Ministerio de Digitalización e Innovación

La transición digital del Reino de Marruecos atraviesa un momento decisivo, según Saïd al-Ghammaz, investigador especializado en transformación digital. A su juicio, el Reino cuenta con una estrategia ambiciosa, Morocco Digital 2030, elogiada por expertos internacionales. Pese a ello, su aplicación sobre el terreno tropieza con deficiencias estructurales que impiden a la economía y a los ciudadanos aprovechar el salto tecnológico.

La hoja de ruta aspira a crear unos 240.000 empleos y a aportar cerca de 100.000 millones de dírhams al producto interior bruto. También pretende situar a Marruecos entre los 50 primeros países del índice de gobierno electrónico de las Naciones Unidas. Actualmente el país ocupa el puesto 102 mundial, una posición que, según Saïd al-Ghammaz, resta competitividad al Reino para atraer inversión extranjera directa.

Contra la «burocracia híbrida»

El investigador arremetió contra lo que denomina «burocracia híbrida» en la administración pública. Considera inaceptable que se pida al ciudadano introducir sus datos en una plataforma digital moderna y que, al mismo tiempo, se le obligue a imprimir los documentos en papel y a llevarlos a las oficinas.

Una digitalización real exige, a su juicio, interconectar e integrar los distintos sectores, de modo que el usuario aporte cada documento una sola vez y no repita los mismos trámites de una administración a otra. Ese es, según explicó, el criterio básico de transparencia y eficacia del servicio público en las experiencias internacionales de éxito.

Un «Marruecos a dos velocidades»

El especialista advirtió del riesgo de consolidar un «Marruecos a dos velocidades». Las grandes ciudades disponen de conexiones muy rápidas, mientras los pueblos y las zonas remotas siguen sufriendo aislamiento digital.

Dejar la inversión en manos de los operadores privados de telecomunicaciones somete el despliegue a la lógica de la rentabilidad y relega las zonas poco atractivas comercialmente, explicó. Por ello, pidió al ministerio competente una intervención firme que repita la experiencia aplicada en su día a la telefonía móvil: destinar un 5 % de los beneficios de los operadores a financiar infraestructuras de internet y plataformas digitales en el mundo rural, en nombre de la equidad territorial.

Infraestructura sólida, impacto limitado

Saïd al-Ghammaz subrayó una paradoja que recoge el último informe del Banco Mundial. Marruecos cuenta con una infraestructura digital robusta: 41 millones de abonados a internet, 3,2 millones de abonados a la red 5G y más de 8.400 estaciones de telefonía móvil. Aun así, el efecto económico de ese equipamiento sigue siendo muy reducido.

Según el mismo informe, menos de una de cada cinco empresas del sector privado, es decir, menos del 20 %, dispone de plataformas digitales o utiliza herramientas digitales en su actividad.

El sector privado no puede liderar en solitario la transformación digital, concluyó el investigador. Corresponde al Estado y a los departamentos gubernamentales competentes dirigir este proyecto soberano y estratégico. Reclamó una actuación urgente para detectar y corregir los fallos, de modo que la estrategia nacional no se estanque.

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