Cuando el éxito de un colega genera tensión en el trabajo

El éxito de un compañero puede alterar las relaciones dentro de una empresa. Una promoción, un reconocimiento público o la asignación de un proyecto pueden generar satisfacción en un equipo, pero también comparación y frustración entre quienes esperaban avanzar.

La comparación social ayuda a explicar estas reacciones. El psicólogo Leon Festinger planteó que las personas evalúan parte de sus capacidades y su posición mediante la comparación con otros. En el trabajo, este proceso puede intensificarse porque los empleados observan las responsabilidades, los resultados, los salarios, las promociones y el reconocimiento de sus compañeros.

La comparación suele ser más relevante cuando se produce con alguien cercano. Un trabajador con una experiencia similar, responsabilidades parecidas o una posición comparable puede convertirse en una referencia directa. Su progreso puede hacer que otra persona evalúe su propia trayectoria.

La envidia puede tener efectos distintos

La envidia profesional no conduce necesariamente a la hostilidad. La investigación distingue entre una forma benigna, que puede impulsar a una persona a mejorar, y una forma maliciosa, que puede estar relacionada con comportamientos dirigidos contra quien obtiene una ventaja.

Una revisión sistemática publicada en 2020 y basada en 32 estudios sobre la envidia en el trabajo destacó esta diferencia. Otro estudio realizado con empleados del sector de las telecomunicaciones encontró relaciones entre la comparación ascendente, la envidia y el rendimiento. Los resultados indicaron que la envidia benigna podía estar relacionada con una mejora del desempeño, mientras que la forma maliciosa presentaba efectos distintos.

El riesgo aumenta cuando la emoción se convierte en una conducta repetida. La reducción de la cooperación, la retención de información, los comentarios destinados a desacreditar a un compañero o su exclusión progresiva pueden afectar el funcionamiento del equipo.

Un estudio publicado en 2022 entre 268 trabajadores del sector de tecnologías y servicios informáticos encontró una asociación significativa entre la envidia hacia un compañero, la incivilidad laboral y las conductas de menoscabo social.

Estos resultados no permiten afirmar que una persona distante o poco entusiasta sienta envidia. Una reacción aislada tampoco demuestra una relación problemática. La repetición de conductas que perjudican la cooperación ofrece una señal más relevante.

El contexto de la empresa también influye

El entorno laboral puede intensificar las comparaciones. Los sistemas basados en clasificaciones individuales, los objetivos centrados exclusivamente en el rendimiento personal o unos criterios poco claros para las promociones pueden aumentar la percepción de competencia.

La forma en que una empresa distribuye el reconocimiento también puede influir. Cuando los trabajadores entienden los criterios utilizados para conceder una promoción o asignar una responsabilidad, resulta más fácil interpretar el éxito de un compañero como una decisión profesional.

Cuando los criterios parecen arbitrarios, la misma promoción puede generar sospechas de favoritismo o de acceso desigual a las oportunidades.

La transparencia no exige revelar todos los detalles de cada decisión. Requiere explicar los criterios que estructuran las oportunidades de desarrollo y reconocimiento.

No toda reacción incómoda es una señal de envidia

Un compañero que felicita con poca efusividad no necesariamente está resentido. Puede estar preocupado por sus propios problemas, decepcionado por una decisión de la empresa o simplemente tener una forma diferente de expresar sus emociones.

Interpretar cada silencio como una señal de hostilidad puede llevar a vigilar constantemente las reacciones de los demás. Esa dinámica puede deteriorar las relaciones profesionales incluso cuando no existe un problema real.

Por eso resulta más útil observar hechos concretos y su repetición. Una dificultad puntual puede resolverse mediante una conversación. Una conducta persistente que afecta el acceso a información, la distribución de tareas o la capacidad para trabajar requiere una respuesta más estructurada.

La persona que ha recibido una promoción tampoco necesita ocultar sus resultados para evitar incomodar a los demás. Pero convertir cada logro en una demostración de superioridad puede alimentar una rivalidad innecesaria.

El papel de la salud mental en el trabajo

Las relaciones entre compañeros forman parte de un entorno laboral más amplio. La Organización Mundial de la Salud señala que las culturas organizativas negativas, la falta de apoyo, el acoso, la discriminación, la exclusión, las cargas excesivas y el escaso control sobre el trabajo pueden afectar la salud mental.

La Organización Internacional del Trabajo también identifica las relaciones interpersonales difíciles, el aislamiento, la falta de apoyo, el acoso, las conductas abusivas y una gestión deficiente entre los factores de riesgo psicosocial. La organización recomienda mejorar la comunicación, reforzar la participación de los trabajadores y desarrollar sistemas de apoyo.

La OMS estima que el 15% de los adultos en edad laboral vivían con un trastorno mental en 2019. También calcula que la depresión y la ansiedad provocan alrededor de 12.000 millones de jornadas laborales perdidas cada año y unos 1.000 millones de dólares en productividad perdida.

Estas cifras no permiten atribuir los problemas de salud mental a la envidia entre compañeros. Sí muestran la importancia de las condiciones laborales, las relaciones profesionales y el apoyo dentro de las organizaciones.

Cómo evitar que la rivalidad se instale

Cuando aparece una relación difícil, conviene comenzar por hechos concretos. Una conducta aislada no tiene el mismo significado que un patrón repetido.

Si el problema afecta al intercambio de información, la distribución de responsabilidades o la realización del trabajo, registrar situaciones concretas puede ayudar a plantear el problema ante el responsable correspondiente.

El papel de los directivos es más amplio. Deben establecer criterios comprensibles para las promociones, mantener canales de comunicación y detectar situaciones que deterioren la cooperación.

La Organización Mundial de la Salud recomienda actuar sobre las condiciones de trabajo y formar a los responsables para reconocer situaciones de malestar, mejorar la comunicación y responder a los factores de estrés.

La Organización Internacional del Trabajo también recomienda evaluar los riesgos psicosociales, mejorar la comunicación, aumentar la participación de los trabajadores y reforzar el apoyo social.

El éxito de un empleado no debería convertirse en una amenaza para el resto del equipo. La comparación y la envidia pueden formar parte de la experiencia laboral sin generar conflictos graves. El problema aparece cuando esas emociones se transforman en comportamientos que dañan la cooperación o cuando una cultura competitiva sustituye las reglas compartidas.

Una organización no necesita eliminar todas las emociones negativas. Necesita crear condiciones que permitan gestionarlas sin convertirlas en conductas perjudiciales. La cuestión central es saber si el equipo puede reconocer el éxito individual sin perder la confianza colectiva.

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