La herencia epigenética reabre el debate sobre la teoría de Lamarck

Más de dos siglos después de que Jean-Baptiste Lamarck defendiera que los organismos podían transmitir características adquiridas durante su vida a sus descendientes, nuevas investigaciones están devolviendo protagonismo a esa propuesta. El creciente interés se centra en la herencia epigenética, un mecanismo que algunos científicos consideran capaz de explicar fenómenos evolutivos que el modelo clásico de Darwin no describe por completo.

En un ensayo publicado el 28 de julio en The Conversation, el profesor Pim Edelaar, especialista en biología evolutiva de la Universidad Pablo de Olavide, sostuvo que ha llegado el momento de reconsiderar el papel del lamarckismo dentro de la biología moderna. Según el investigador, múltiples estudios muestran que ciertos cambios inducidos por el ambiente pueden heredarse sin modificar la secuencia del ADN.

Las pruebas proceden principalmente del campo de la epigenética, que estudia modificaciones químicas capaces de regular la actividad de los genes. Experimentos con el gusano Caenorhabditis elegans revelan que, tras sufrir infecciones, falta de alimento o temperaturas extremas, produce pequeñas moléculas de ARN que favorecen su adaptación. Estas moléculas pueden transmitirse a la descendencia y conservar sus efectos durante varias generaciones.

Investigaciones similares se han observado en numerosas especies. Plantas de arroz sometidas al frío desarrollan una resistencia duradera gracias a marcas químicas heredables que regulan la expresión genética. Estos resultados cuestionan la idea tradicional de que todas las modificaciones epigenéticas desaparecen durante la reproducción.

Edelaar sostiene que estos mecanismos no sustituyen la selección natural propuesta por Charles Darwin. En cambio, considera que ambos procesos funcionan de forma complementaria. Los organismos responderían activamente a su entorno y esas respuestas heredables proporcionarían nuevas variaciones sobre las que actuaría la selección natural.

Otros especialistas coinciden en que la evidencia disponible merece mayor atención. Richard Buggs, profesor de genómica evolutiva en Queen Mary University of London, afirmó a The Telegraph que la aceptación de estos mecanismos hereditarios está aumentando y que parte del material docente utilizado en biología ya no refleja el conocimiento científico más reciente.

Las posibles aplicaciones prácticas también despiertan interés. Investigadores australianos están sometiendo corales a estrés térmico para inducir respuestas epigenéticas que mejoren su resistencia al calentamiento de los océanos. En agricultura se estudia si determinadas condiciones ambientales pueden fortalecer futuras generaciones de cultivos. Asimismo, científicos analizan si ciertos comportamientos parentales podrían influir en enfermedades como la obesidad o las adicciones en generaciones posteriores, lo que abriría nuevas estrategias de prevención.

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