El Niño récord amenaza los precios mundiales de arándanos y café

Un posible El Niño de intensidad histórica está generando preocupación en los mercados agrícolas internacionales al poner en riesgo las cosechas de algunos de los principales países productores del mundo. Las alteraciones climáticas podrían reducir la oferta de arándanos, café y otras frutas, impulsando los precios durante la campaña 2026/27.

Perú, principal exportador mundial de arándanos, afronta un escenario especialmente delicado. Las previsiones indican que el fenómeno climático se intensificará durante el período de mayor actividad de la cosecha y coincidirá con el inicio de la temporada de lluvias en la costa norte, donde se concentra la mayor parte de la producción nacional. La amenaza llega en un momento en que los precios internacionales de los arándanos ya se mantienen elevados.

El impacto no se limita a este cultivo. Informes del sector advierten que las exportaciones de arándanos, uvas, cerezas y frutas de hueso desde Perú y Chile podrían verse afectadas por retrasos logísticos, menores volúmenes de producción y dificultades en la cadena de suministro durante la temporada 2026/27.

Brasil también enfrenta desafíos importantes. El mayor productor y exportador mundial de café registra niveles de humedad inusualmente altos asociados a El Niño. Las lluvias han provocado una floración anticipada y han interrumpido el secado de los granos recién cosechados, lo que incrementa las dudas sobre la calidad final de la producción.

Especialistas en agronomía señalan que el exceso de humedad favorece la aparición de enfermedades bacterianas y fúngicas en los cafetos. Además, las labores de control sanitario resultan más complejas durante la cosecha. La industria cafetera brasileña estima que la producción prevista podría reducirse entre un 15 y un 20 por ciento si las condiciones meteorológicas adversas continúan.

Las proyecciones climáticas sitúan al episodio de 2026/27 entre los más intensos registrados hasta la fecha. Los modelos apuntan a una elevada probabilidad de que el fenómeno permanezca activo al menos hasta noviembre de 2026.

Las consecuencias económicas podrían extenderse mucho más allá del sector agrícola. Diversos análisis prevén pérdidas económicas globales de gran magnitud debido a menores cosechas, interrupciones del comercio internacional y un aumento sostenido de la inflación alimentaria.

En Filipinas, economistas consideran que la combinación de El Niño, las tensiones en Oriente Medio y el aumento del salario mínimo podría elevar la inflación por encima del 7 por ciento durante el tercer trimestre. Ante ese escenario, el banco central mantendría una política monetaria restrictiva para contener las presiones inflacionarias.

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