España despliega el Ejército en Ceuta tras una entrada masiva desde Marruecos
España ha reforzado la seguridad en Ceuta con el envío de unidades militares después de que un cruce fronterizo en Ceuta permitiera la llegada de miles de migrantes procedentes de Marruecos en pocas horas. Las autoridades informaron de que numerosas personas accedieron al enclave nadando alrededor de las barreras, escalando las vallas fronterizas y atravesando pasos sin vigilancia, lo que desbordó a los cuerpos de seguridad.
Informaciones de Associated Press y Reuters señalaron que cientos de jóvenes superaron las vallas mientras miembros de las fuerzas auxiliares marroquíes encargadas de la vigilancia terrestre se retiraban durante el avance de los grupos. Rachid Sbihi, presidente de la asociación que representa a los agentes de la Guardia Civil en Ceuta, calificó la situación de “caos absoluto” y afirmó que era imposible calcular el número exacto de personas que seguían cruzando.
La televisión pública TVE estimó que entre 2.000 y 3.000 personas llegaron a Ceuta en cuestión de horas. Las imágenes difundidas mostraban a migrantes coreando “Viva España” al entrar en territorio español. Entre los recién llegados había principalmente ciudadanos marroquíes, incluidos jóvenes, menores no acompañados, mujeres y familias.
El presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, declaró una “emergencia humanitaria y social absoluta”. Los centros destinados a menores no acompañados funcionaban al 2.400 por ciento de su capacidad y alrededor de 1.000 personas esperaban frente al centro temporal de acogida. La Asamblea de Ceuta solicitó por unanimidad al Gobierno español que tratara la situación como un asunto de seguridad nacional y autorizara el despliegue militar.
Aunque el Ministerio del Interior descartó declarar el estado de emergencia nacional al considerar que la situación no encaja en los supuestos previstos por la legislación de protección civil, confirmó el envío de militares para apoyar a la Guardia Civil. Los primeros efectivos llegaron al paso fronterizo de Tarajal, donde ya operaban unos 1.100 agentes.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aseguró que el Ejecutivo estaba movilizando todos los recursos necesarios y manteniendo la coordinación con las autoridades marroquíes y los organismos internacionales. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, definió los acontecimientos como una situación “extraordinaria y excepcional” y anunció una visita oficial a Ceuta.
Las autoridades ceutíes relacionaron el aumento de las llegadas con una sentencia del Tribunal Supremo dictada a comienzos de julio que impide las devoluciones inmediatas de quienes llegan por mar y exige plenas garantías procesales antes de cualquier expulsión. Según responsables locales, esa resolución redujo uno de los principales elementos disuasorios, aunque algunos activistas marroquíes dudaron de que los migrantes conocieran previamente ese cambio jurídico.
La nueva ola migratoria se produjo después de más de 1.500 llegadas por vía marítima durante la semana anterior, periodo en el que fallecieron al menos tres personas. La situación recordó la crisis de mayo de 2021, cuando más de 8.000 migrantes accedieron a Ceuta en apenas dos días en medio de un periodo de tensión diplomática entre España y Marruecos.
