Nueva infraestructura eléctrica impulsa la planta desalinizadora de Casablanca
La Oficina Nacional de Electricidad y Agua Potable de Marruecos (ONEE) ha puesto en funcionamiento nuevas instalaciones eléctricas de alta tensión destinadas a alimentar la planta desalinizadora de Casablanca-Settat, un proyecto considerado clave para la seguridad hídrica del país. La inversión supera los 486 millones de dirhams y forma parte de la ampliación de la red nacional de transporte de electricidad.
Las obras entraron en servicio el 19 de julio y están diseñadas para garantizar el suministro energético de una infraestructura que tendrá un papel estratégico en la producción de agua potable para una de las regiones más pobladas y dinámicas de Marruecos.
El proyecto incorpora una subestación eléctrica de 400 kV y media tensión situada en Lamharza Essahel, con una capacidad de 300 MVA. También incluye una línea de transporte eléctrico de muy alta tensión de doble circuito de 400 kV, con una longitud de 50 kilómetros por cada circuito.
La nueva conexión permitirá responder a las elevadas necesidades energéticas de la planta desalinizadora y reforzará la estabilidad del suministro eléctrico regional. La continuidad energética es un elemento fundamental para este tipo de instalaciones, que requieren un funcionamiento permanente para garantizar la producción de agua.
La inversión se integra en el programa nacional de desarrollo de la red de transporte eléctrico. Este plan busca ampliar la capacidad del sistema, aumentar la seguridad operativa de la red y mejorar la calidad del suministro para acompañar proyectos de gran escala en distintos sectores económicos.
Marruecos ha intensificado en los últimos años sus inversiones en infraestructuras vinculadas al agua y la energía. La combinación de crecimiento demográfico, desarrollo industrial y desafíos climáticos ha impulsado la construcción de nuevas instalaciones capaces de garantizar recursos esenciales para el futuro.
Una red eléctrica preparada para los grandes proyectos
La puesta en marcha de estas infraestructuras consolida la capacidad de la red nacional para respaldar proyectos estratégicos de gran consumo energético. Al mismo tiempo, fortalece el papel de la electricidad como soporte esencial para las iniciativas de seguridad hídrica y desarrollo sostenible del Reino.
