Descifran el nombre del primer astrónomo maya conocido
Un equipo de arqueólogos logró identificar por primera vez el nombre de un astrónomo y matemático maya gracias a unas inscripciones halladas en la antigua ciudad de Xultun, en el noreste de Guatemala. El descubrimiento permite asociar una obra científica original con una persona concreta de la época clásica maya, un hecho sin precedentes en la investigación de esta civilización.
El estudio, publicado en la revista Antiquity, reveló el nombre Sak Tahn Waax, cuya traducción aproximada es “Zorro de pecho blanco”. Los investigadores localizaron la inscripción en una pequeña estructura conocida como 10K-2, famosa por conservar murales y textos matemáticos vinculados a la actividad intelectual de la élite maya.
La sala fue identificada en 2010 dentro de un túnel excavado por saqueadores. En sus paredes aparecieron representaciones de escribas reales y decenas de anotaciones matemáticas apenas visibles. Mediante herramientas digitales de mejora de imagen, los especialistas lograron recuperar varios glifos deteriorados y reconocer una firma personal al final de un texto.
El responsable principal de la investigación, Franco Rossi, del MIT, explicó que los últimos signos de la inscripción corresponden a una expresión equivalente a “así habla”, seguida del nombre propio de Sak Tahn Waax. Los expertos consideran que se trata de la referencia más antigua conocida a un astrónomo-matemático identificado por nombre en todo el continente americano.
Junto a la firma apareció una compleja fórmula astronómica relacionada con los ciclos orbitales de Marte y Venus. El cálculo establece un período de 2.920 días, equivalente a cinco ciclos completos de Venus alrededor del Sol. A partir de las fechas contenidas en la ecuación, los investigadores situaron la elaboración del texto en el año 781 d.C.
Los especialistas destacan que el contenido es excepcional porque no describe guerras, ceremonias ni acontecimientos políticos, temas habituales en las inscripciones mayas. En cambio, el texto se centra exclusivamente en operaciones matemáticas y observaciones astronómicas.
Heather Hurst, directora del Proyecto San Bartolo-Xultun, señaló que las inscripciones representan un raro ejemplo de matemáticas puras dentro del registro arqueológico maya. La ausencia de referencias históricas refuerza la idea de que el espacio funcionó como un lugar de trabajo dedicado al estudio científico.
Para David Stuart, epigrafista de la Universidad de Texas en Austin, el hallazgo permite observar una especie de oficina abandonada por un investigador de hace más de doce siglos. La presencia de una firma personal aporta una dimensión humana a los conocimientos astronómicos desarrollados por los mayas.
Los investigadores sostienen que Sak Tahn Waax dejó su nombre junto a la fórmula para reclamar la autoría de su trabajo, una práctica nunca documentada hasta ahora entre los matemáticos mayas de la época clásica. Este detalle ofrece nuevas pistas sobre la valoración del conocimiento y de la producción intelectual dentro de la sociedad maya.
Anthony Aveni, especialista en arqueoastronomía de la Universidad Colgate, calificó el descubrimiento como una de las contribuciones más importantes para comprender la ciencia maya. Las autoridades culturales de Guatemala también destacaron el hallazgo por su capacidad para devolver identidad a uno de los científicos indígenas más antiguos conocidos en América.
