Idris Qurish (Kouraich): la cumbre Rusia-África refleja la apertura de Marruecos a nuevos socios
El diplomático Idris Qurish (Kouraich) analiza la presencia de Marruecos en la cumbre Rusia-África de Moscú y la historia de sus relaciones con Rusia.

La participación de Marruecos en la tercera cumbre Rusia-África, celebrada en Moscú los días 28 y 29 de octubre, demuestra que el Reino busca diversificar sus alianzas sin renunciar a sus principios nacionales. Así lo sostuvo Idris Qurish (Kouraich), diplomático y ministro plenipotenciario jubilado del Ministerio de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero, en una entrevista concedida a al3omk.com.
Que Su Majestad el Rey Mohammed VI estuviera representado en la cita, organizada bajo el lema «Por la paz, la seguridad y el desarrollo», por la jefa del Gobierno, Fatima Zahra Mansouri, revela, según Kouraich, una lectura estratégica de los cambios que vive el orden internacional.
Intereses mutuos, sin alineamientos
El exdiplomático afirmó que Marruecos no trata con las grandes potencias desde la lógica de los bloques, sino desde la de los intereses compartidos y la defensa de la independencia de su decisión soberana. A su juicio, la presencia marroquí va más allá del protocolo y toca la posición del Reino en África, en un momento en que retroceden alianzas tradicionales como la Unión Europea o la OTAN.
Recordó que estas cumbres comenzaron en Sochi en 2019 y continuaron en San Petersburgo en 2023, lo que, en su opinión, muestra el interés de Moscú por presentarse como socio fiable en energía, alimentación, seguridad alimentaria y cooperación militar, además de respaldar la reforma de las instituciones internacionales. Subrayó, en ese terreno, que reforzar la presencia africana en el Consejo de Seguridad de la ONU es una prioridad para Marruecos, que a su entender tiene preferencia para ocupar un puesto permanente del continente en futuras reformas.
Amistad y confianza
Kouraich describió a Rusia, como a Marruecos, como un Estado-nación con raíces históricas y principios firmes, que distingue entre amigo, aliado y socio comercial. Apoyándose en cerca de 35 años de experiencia en países de la antigua Unión Soviética, aseguró que los rusos saben que las relaciones internacionales descansan en la credibilidad y la confianza.
«Argelia es un socio, pero no un amigo».
Añadió que, tras el colapso soviético, la amistad quedó reservada a muy pocos países, entre ellos Marruecos y Vietnam, y que con la caída del Muro de Berlín la pugna ideológica dio paso a lo que llamó una lucha marcada por la falta de confianza. Se refirió también a la Fiesta de la Unidad como expresión del apego de los marroquíes a su tierra, visible en los marroquíes del mundo y elogiado, según dijo, por los propios rusos.
De Catalina II a Hassan II
En el plano bilateral, el diplomático situó el punto de partida moderno en la visita del difunto Rey Hassan II a la Unión Soviética en 1966, para firmar una asociación de cooperación científica y académica. Insistió en que la evolución de estos vínculos no puede entenderse sin la cuestión de la integridad territorial del Reino, y afirmó que ni la URSS ni Rusia votaron nunca contra Marruecos en la ONU.
Kouraich remontó la relación al acuerdo de 1772 firmado por el sultán Mohammed Ben Abdellah y la zarina Catalina II. Uno de sus artículos permitía enterrar en suelo marroquí a marineros de la flota mercante rusa, ya que la tradición ortodoxa no admite arrojar los cuerpos al mar. Mientras los otomanos lo prohibían en sus territorios, Marruecos abrió cementerios en Rabat y Casablanca y acogió la primera iglesia ortodoxa, en Diour Jamaa, un gesto que, según el exdiplomático, los rusos siguen considerando «motivo de orgullo».
Kouraich señaló además el potencial de cooperación en agricultura, pesca, industria y tecnología.





