Párkinson: más actividad física se asocia a un declive más lento de memoria y movimiento

Un estudio publicado en Neurology vincula la actividad física en pacientes con párkinson a un menor declive de la memoria y de los síntomas motores.

Hombre mayor caminando activamente por un parque soleado

Imagen ilustrativa

Las personas con la enfermedad de Parkinson que mantienen un mayor nivel de actividad física pierden memoria, capacidad de razonamiento y movilidad a un ritmo más lento. Así lo señala un estudio publicado el 7 de octubre en Neurology, la revista médica oficial de la American Academy of Neurology.

El hallazgo más llamativo aparece en el terreno cognitivo. Quienes dedicaban más de ocho horas semanales a la actividad física apenas registraron un descenso medio en sus capacidades mentales a lo largo del seguimiento, que se prolongó hasta siete años.

Los autores subrayan, no obstante, que el trabajo demuestra una asociación entre ejercicio y una progresión más lenta de los síntomas, pero no prueba que la actividad física sea la causa de esa evolución.

294 pacientes durante siete años

La investigación incluyó a 294 adultos con párkinson leve o moderado, con una edad media de 66 años. Los participantes estimaron mediante cuestionarios las horas semanales que dedicaban a moverse en el trabajo, en casa y en su tiempo libre.

Las actividades se clasificaron por intensidad. Entre las moderadas figuraban caminar a paso rápido, jugar al tenis en dobles, nadar sin exigencia o tareas domésticas como limpiar cristales, pasar la aspiradora o cortar el césped. Entre las más exigentes, correr, pedalear a velocidad elevada, practicar deportes de equipo, jugar al tenis individual, palear o cargar objetos pesados.

Según el tiempo total semanal, los pacientes se repartieron en tres grupos: hasta cuatro horas, entre cuatro y ocho horas, y más de ocho horas. Cada año se sometieron a pruebas de memoria y razonamiento y a evaluaciones de la gravedad de sus síntomas.

Memoria casi estable en los más activos

En un test cognitivo de 30 puntos, en el que una puntuación más baja indica peor rendimiento, el grupo menos activo perdió de media unos 0,478 puntos al año. El descenso fue de 0,090 puntos en el grupo intermedio y de solo 0,007 puntos en el más activo, cuyas puntuaciones se mantuvieron prácticamente sin cambios.

Los síntomas motores se midieron con una escala de 0 a 132, donde las cifras altas reflejan mayor gravedad; la puntuación media al inicio era de 23. En el grupo menos activo empeoraron ligeramente, con un aumento estimado de 0,143 puntos anuales, mientras que bajaron 0,225 puntos al año en el grupo intermedio y 0,783 en el más activo.

Las diferencias se mantuvieron tras ajustar los datos por edad, sexo y años de evolución de la enfermedad. El tiempo total de actividad, el volumen global ponderado por intensidad y las horas de ejercicio vigoroso se asociaron, cada uno por separado, a un deterioro más lento tanto cognitivo como motor.

«Nuestro estudio constató que la actividad física puede tener un doble beneficio, al asociarse con un declive más lento del movimiento y de la cognición», explicó el autor principal, Dong-Woo Ryu, de la Universidad de Cincinnati, en Ohio.

Cautela y nuevas investigaciones

El investigador añadió que los posibles beneficios podrían depender del tiempo que los pacientes se mantengan activos y de su constancia, y que las pequeñas diferencias observadas entre grupos podrían ganar peso con los años.

«Como los participantes tenían en general una buena capacidad de memoria y razonamiento al comienzo del estudio, nuestros resultados deben interpretarse con cautela y se necesitan más estudios», advirtió Ryu.

Otra limitación es que los niveles de actividad proceden de lo declarado por los propios pacientes y no de mediciones directas, por lo que algunas estimaciones podrían ser inexactas. Los autores consideran necesario seguir investigando para determinar si el ejercicio en sí puede frenar la progresión de los síntomas.

El trabajo fue financiado con una subvención de la Gardner Family Foundation y del Precision Medicine in Neurodegenerative Diseases Fund.

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