La baja participación laboral femenina plantea un desafío para el crecimiento de Marruecos
La escasa participación de las mujeres en el mercado laboral sigue siendo uno de los principales retos estructurales para la economía marroquí, según el Banco Mundial, que ha dedicado un capítulo completo a esta cuestión en su marco de asociación con Marruecos para el período 2026-2035.
La institución sostiene que la inclusión económica de las mujeres debe considerarse una prioridad para impulsar la competitividad, la creación de riqueza y el desarrollo del país. El tema deja de presentarse únicamente como una cuestión de igualdad de oportunidades para convertirse en un factor ligado directamente al crecimiento económico.
Datos citados del Alto Comisionado para la Planificación muestran que la tasa de actividad femenina alcanzó solo el 19 por ciento en 2025, frente al 68,5 por ciento registrado entre los hombres. Esto significa que menos de una de cada cinco mujeres en edad de trabajar tenía un empleo o buscaba activamente uno.
La situación se mantiene desde hace años. Durante las dos últimas décadas, la participación femenina en el mercado laboral descendió de 28,1 por ciento a alrededor de 19 por ciento, pese a los avances registrados en educación y formación.
Las mujeres tituladas afrontan mayores dificultades
El informe destaca una paradoja persistente. Un mayor nivel educativo no garantiza una mejor inserción profesional para las mujeres.
Muchas jóvenes cualificadas encuentran obstáculos para acceder a empleos acordes con sus competencias debido a la limitada oferta laboral, la falta de adecuación entre formación y necesidades empresariales, y diversos factores sociales que continúan influyendo en sus trayectorias profesionales.
El Banco Mundial también recuerda que análisis anteriores identificaron tasas de desempleo superiores al 50 por ciento entre determinados grupos de mujeres jóvenes con estudios superiores en áreas urbanas.
La actividad laboral femenina sigue además concentrada en pocos sectores. Más de la mitad de las mujeres ocupadas trabaja en la agricultura, con frecuencia dentro de explotaciones familiares. El sector servicios absorbe cerca de un tercio del empleo femenino, mientras que áreas como educación, salud y actividades científicas ofrecen oportunidades más cualificadas, aunque insuficientes para responder al aumento de graduadas.
Las responsabilidades familiares limitan la participación
El Consejo Económico, Social y Medioambiental señala que las mujeres marroquíes dedican cerca de cinco horas diarias al trabajo doméstico y a las tareas de cuidado no remuneradas. Los hombres destinan en promedio solo 43 minutos al día a estas actividades.
Esta diferencia reduce el tiempo disponible para estudiar, buscar empleo o progresar profesionalmente. Muchas mujeres disminuyen su actividad laboral, aceptan puestos de menor cualificación o abandonan el mercado de trabajo tras contraer matrimonio o tener hijos.
Según el Banco Mundial, el matrimonio reduce en aproximadamente 35 puntos porcentuales la probabilidad de que una mujer participe en el mercado laboral. La presencia de niños pequeños acentúa esta tendencia debido a la falta de servicios de cuidado accesibles, horarios laborales rígidos y dificultades de transporte, especialmente fuera de los grandes centros urbanos.
Un reto económico para el país
El Banco Mundial considera que el impacto de esta situación va más allá de la dimensión social.
La limitada presencia femenina en el mercado laboral reduce el rendimiento económico de las inversiones realizadas durante años en educación y capacitación.
Con base en proyecciones del Alto Comisionado para la Planificación, el Consejo Económico, Social y Medioambiental estima que la incorporación de cerca de 1,7 millones de mujeres actualmente inactivas permitiría elevar la tasa de actividad femenina hasta aproximadamente el 35 por ciento y aumentar el valor añadido nacional en torno al 13 por ciento.
Para avanzar en este objetivo, la institución propone impulsar la creación de empleos cualificados y productivos, ampliar los servicios de cuidado infantil, mejorar el transporte, facilitar el acceso a financiación para emprendedoras y reforzar las medidas contra la discriminación laboral.
