Agadir: el museo universitario de meteoritos expone un fragmento de la Luna hallado en Marruecos
Fouad Khiri, investigador del museo de meteoritos de Agadir, explica cómo llegó a Marruecos Northwest Africa 5406, un fragmento de la Luna de 281 gramos.

Imagen ilustrativa
En el Museo Universitario de Meteoritos de Agadir, en la Ciudad de la Innovación, se exhibe una roca de 281 gramos llegada de la Luna. Se trata de Northwest Africa 5406, uno de los numerosos meteoritos lunares descubiertos en Marruecos, según explica Fouad Khiri, profesor e investigador especializado en meteorítica del museo.
Las rocas de origen lunar son escasas: representan menos del 1 % de los meteoritos conocidos en la Tierra, con 380 ejemplares identificados de un total cercano a 80.000. Una parte importante de ellos se ha encontrado en territorio marroquí.
Una brecha comparable a Apolo 16
Northwest Africa 5406 está clasificada como brecha feldespática, es decir, una roca fragmentada rica en feldespato. Su valor científico, detalla Khiri, procede sobre todo de su parecido con el material que la misión Apolo 16 recogió directamente en la superficie lunar.
La pieza forma parte de la colección desde la apertura del museo en 2016. Un comerciante la recuperó en 2008 cerca del monte Siksou, en Ouarzazate, pero sus coordenadas exactas de hallazgo nunca se documentaron, y de ahí procede su denominación.
El investigador subraya que, a la hora de clasificar y bautizar un meteorito, un relato oral sobre el lugar del hallazgo no equivale a coordenadas registradas y fotografías. Sin esos datos, la roca recibe el nombre genérico Northwest Africa seguido de un número, una zona que abarca Marruecos, Mauritania y Argelia.
«Para nosotros, se trata también de reconocer y preservar el patrimonio científico de Marruecos»
Así resume Khiri el trabajo que él y otros investigadores realizan desde 2014 para documentar el origen marroquí de los meteoritos registrados bajo esa designación más amplia.
Un laboratorio para piedras sospechosas
Junto a su colega Abderrahmane Ibhi, Khiri recibe en el museo a escolares, estudiantes, docentes, turistas y aficionados a la astronomía, a quienes explican cómo se forman los distintos tipos de meteoritos y qué revelan sobre el sistema solar. También acuden cazadores experimentados de meteoritos y particulares que traen una piedra inusual.
Un laboratorio vinculado al museo realiza exámenes preliminares, primero a simple vista o con lupa binocular. Si persisten las dudas, los investigadores recurren al microscopio electrónico de la Facultad de Ciencias de la Universidad Ibn Zohr de Agadir o envían muestras a laboratorios asociados en Italia, España y Estados Unidos, en especial para mediciones isotópicas.
De la Luna a la Tierra
Khiri remonta la historia a la formación de la Luna, hace unos 4.500 millones de años, cuando la Tierra chocó con Theia, un cuerpo de tamaño parecido al actual Marte. Los restos de esa colisión orbitaron la Tierra y se agregaron por gravedad hasta formar el satélite.
Cuando un asteroide impacta en la Luna, puede lanzar fragmentos al espacio; algunos escapan a su gravedad y acaban cayendo en la Tierra. Identificarlos exige un examen científico, advierte el investigador, porque brechas y basaltos existen también en el planeta.
Tres factores marroquíes
Khiri atribuye la abundancia de hallazgos en el Reino, en primer lugar, al desierto del Sáhara: en zonas áridas, de suelo claro y poca vegetación, una roca oscura destaca con facilidad. El segundo factor es la seguridad, que permite a los buscadores pasar largas temporadas en regiones remotas.
El tercero es el marco legal. Según el investigador, Marruecos autoriza la prospección y el comercio interior, mientras que la exportación está sujeta a condiciones, entre ellas el depósito ante la autoridad o el museo competente de una muestra de referencia del 20 % o de 20 gramos.





