Trauma infantil: un vínculo estrecho con la madre se asocia a la resiliencia adulta
Un estudio publicado en Stress and Health vincula la cercanía con la madre y el menor sedentarismo a una mejor adaptación adulta tras el maltrato infantil.
Imagen ilustrativa
Sentirse emocionalmente cerca de una figura materna durante la adolescencia y pasar menos horas frente a la pantalla se asocian a una mejor adaptación en la edad adulta entre quienes sufrieron maltrato en la infancia. Esa es la conclusión de un estudio publicado en la revista científica Stress and Health.
El trabajo, firmado por Yuxiao Zhao y sus colegas del Shanghai Mental Health Center y de la Shanghai Jiao Tong University School of Medicine, identificó a un grupo de personas con un historial de maltrato elevado que, de adultas, mostraban un funcionamiento psicológico y social sano. Ese grupo representa alrededor del 13 % de la muestra.
Más de 5.000 participantes
Los investigadores trabajaron con datos del National Longitudinal Study of Adolescent to Adult Health, un proyecto que siguió a 5.112 personas desde la adolescencia, cuando tenían entre 11 y 21 años, hasta el inicio de la edad adulta, con edades de 24 a 33 años.
Ya adultos, los participantes respondieron preguntas sobre maltrato emocional, físico o sexual sufrido a manos de sus cuidadores antes de cumplir los 18 años. El primero incluía sentirse no querido; el segundo, haber recibido golpes o haber sido derribado, y el tercero, haber sido forzado a mantener contacto sexual.
Para valorar la salud física, entrevistadores formados acudieron a los domicilios y midieron la tensión arterial, el ritmo cardíaco, el perímetro de cintura y el índice de masa corporal, además de tomar muestras de sangre para analizar colesterol, glucosa y marcadores inmunitarios. Con esos datos se elaboró una puntuación única de riesgo cardiometabólico. La salud psicológica se evaluó con un cuestionario estandarizado de depresión, y el funcionamiento social, a partir del nivel de estudios y los ingresos.
Cinco perfiles distintos
El análisis estadístico dividió a los participantes en cinco perfiles. La mayoría se situó en un grupo de bajo riesgo con buenos resultados en la edad adulta. Un segundo grupo, con niveles bajos de maltrato, presentaba sin embargo depresión elevada e ingresos más bajos.
Un tercer grupo, reducido, declaró un maltrato de nivel medio, pero registró los peores resultados en los ámbitos biológico, psicológico y social. Según los autores, estas personas también soportaron fuertes tensiones económicas familiares en la adolescencia, y las dificultades financieras podrían sumarse al maltrato.
Los dos grupos restantes habían sufrido un maltrato elevado: uno de ellos arrastraba problemas de salud mental y social, mientras que el otro corresponde al perfil resiliente.
Pantallas, ingresos y vínculo materno
Entre los factores de la adolescencia, las mujeres y los jóvenes de familias con menos ingresos tenían más probabilidades de acabar en los grupos con peor salud psicológica y social.
El tiempo sedentario, medido por las horas dedicadas a la televisión, los vídeos o los videojuegos, se asoció a peores resultados adultos. La frecuencia de práctica deportiva, en cambio, no mostró efecto protector, lo que según el estudio apunta a que el sedentarismo actúa como un factor de riesgo independiente de la falta de ejercicio.
La relación cálida y cercana con una figura materna predijo resultados positivos, y quienes se sentían emocionalmente próximos a su madre tenían muchas más probabilidades de mostrarse resilientes. Otros aspectos de la crianza, como el tiempo compartido o la frecuencia de la comunicación, no ofrecieron una protección similar.





