Centrale Danone enfrenta nuevas protestas por alzas en productos lácteos
Centrale Danone vuelve a estar en el centro del debate público en Marruecos tras aplicar aumentos de precio en varios productos lácteos, una decisión que ha provocado nuevas convocatorias de boicot y ha reavivado el recuerdo de la campaña de consumidores que afectó a la empresa en 2018.
Los nuevos precios comenzaron a aplicarse el 7 de julio. Comerciantes y puntos de venta recibieron listas actualizadas que incluyen productos como Dan’Up, Actimel, Activia, Jervais, Danone Max y Jamila. Según los documentos difundidos por minoristas, las subidas oscilan entre 0,50 y 1 dirham marroquí dependiendo del producto y del formato.
La decisión llega en un contexto marcado por el aumento del costo de vida y la presión que enfrentan muchas familias marroquíes por el encarecimiento de los alimentos. Poco después de la entrada en vigor de los nuevos precios, las redes sociales registraron una nueva ola de llamados al boicot bajo diversas etiquetas que recuperan el espíritu de la movilización de 2018.
Aquella campaña tuvo un impacto significativo sobre la compañía. Centrale Danone registró pérdidas de ingresos estimadas en alrededor de 178 millones de euros y continuó enfrentando dificultades comerciales durante los meses posteriores. Como respuesta, la empresa adoptó medidas destinadas a recuperar la confianza de los consumidores y posteriormente abandonó la Bolsa de Casablanca en 2022.
El regreso de las subidas de precios ha generado preguntas entre los consumidores sobre el alcance de los cambios realizados por la empresa después de la crisis anterior. Para muchos ciudadanos, la situación demuestra que las preocupaciones relacionadas con la política de precios siguen presentes y justifican nuevas acciones de presión mediante las decisiones de compra.
La polémica también se ha visto alimentada por la ausencia de explicaciones públicas sobre las razones de los aumentos. Hasta el momento, la empresa no ha comunicado oficialmente los motivos de la nueva política de precios ni ha respondido a la creciente campaña de boicot. Organizaciones y defensores de los derechos de los consumidores consideran que esta falta de información ha contribuido al descontento.
Quienes apoyan la campaña sostienen que el boicot continúa siendo una herramienta eficaz para expresar rechazo a decisiones empresariales que consideran perjudiciales para el poder adquisitivo de los hogares. Los resultados obtenidos durante la movilización de 2018 son citados con frecuencia como ejemplo del impacto que puede tener una acción coordinada de los consumidores.
En paralelo, algunos usuarios de redes sociales han relacionado el momento de las subidas con la atención que genera la participación de Marruecos en la Copa Mundial de la FIFA 2026. Otros consideran que la coincidencia no tiene ninguna relación con la decisión comercial de la empresa.
La controversia ha ganado visibilidad gracias a publicaciones realizadas por propietarios de tiendas que muestran facturas y listas de precios actualizadas. Los comerciantes buscan demostrar que los aumentos proceden del fabricante y no de los puntos de venta.
Algunos minoristas ya afirman observar cambios en los hábitos de compra. Un comerciante de Meknes señaló una disminución en las ventas de determinados productos de Centrale Danone y un aumento de la demanda de marcas competidoras. Otros vendedores expresaron preocupación por el posible efecto de los nuevos precios sobre el consumo.
