La descarbonización alimentaria impulsa una nueva hoja de ruta en Marruecos
La descarbonización alimentaria en Marruecos dio un paso importante con la celebración del Foro Nacional sobre la Descarbonización de las Industrias Alimentarias, organizado por la Federación Nacional de la Industria Agroalimentaria, FENAGRI. El encuentro reunió a representantes del sector público, empresas, instituciones financieras, expertos técnicos y organizaciones profesionales comprometidas con la transformación sostenible de la industria alimentaria marroquí.
El foro se desarrolló bajo el patrocinio del Ministerio de Industria y Comercio y del Ministerio de Transición Energética y Desarrollo Sostenible. La iniciativa forma parte de un esfuerzo más amplio para construir una trayectoria de bajas emisiones en un sector clave para la economía nacional.
Los participantes analizaron los desafíos que enfrenta la industria en un contexto marcado por el aumento de los costos energéticos, la presión sobre los recursos hídricos, las nuevas exigencias de los mercados internacionales y la incorporación creciente de criterios climáticos en las cadenas de suministro.
La industria alimentaria representa uno de los pilares de la economía de Marruecos. El sector genera cerca de 191.000 millones de dirhams al año, agrupa alrededor de 2.600 empresas, crea más de 206.000 empleos directos, aporta aproximadamente 44.000 millones de dirhams en exportaciones y cubre cerca del 77 por ciento de las necesidades nacionales de productos alimentarios transformados.
La actividad también tiene un peso significativo en el consumo energético industrial. Las industrias alimentarias utilizan unas 380.000 toneladas equivalentes de petróleo al año, lo que representa cerca del 20 por ciento del consumo energético industrial del país. Esta realidad ha reforzado la necesidad de avanzar hacia una transición gradual y estructurada de reducción de emisiones.
Con el apoyo del Ministerio de Industria y Comercio, FENAGRI puso en marcha un estudio nacional para elaborar una hoja de ruta de descarbonización alimentaria con horizonte en 2040. El trabajo busca identificar las principales fuentes de emisiones, evaluar opciones de reducción, definir escenarios de transición y proponer medidas concretas para su aplicación.
Durante los debates surgió un amplio consenso sobre la importancia de considerar la descarbonización como una oportunidad económica además de un objetivo ambiental. Los participantes señalaron que puede contribuir a mejorar la competitividad, aumentar la eficiencia energética, facilitar el acceso a mercados internacionales y fortalecer la capacidad de adaptación de las empresas.
Abdelmounim El Eulj, presidente de FENAGRI, afirmó que la transición hacia una economía baja en carbono ya es una prioridad para las empresas del sector debido a su impacto directo sobre la competitividad, las inversiones y el acceso a nuevas oportunidades comerciales.
Las discusiones también destacaron la necesidad de una cooperación estrecha entre autoridades públicas, industria, entidades financieras, socios internacionales y especialistas técnicos. Entre las prioridades identificadas figuran la ampliación del acceso a la financiación verde, el fortalecimiento de las capacidades técnicas y una mejor coordinación entre las políticas industriales, energéticas, ambientales e hídricas.
Las pequeñas y medianas empresas industriales ocuparon un lugar central en los intercambios. Los participantes coincidieron en que su integración será esencial para garantizar una transición inclusiva y efectiva. Para ello, se necesitarán soluciones adaptadas, diagnósticos específicos y mecanismos financieros acordes con las necesidades de cada subsector.
Al cierre del foro, FENAGRI anunció que continuará impulsando esta dinámica mediante el seguimiento de la futura hoja de ruta, la organización de talleres especializados, el fortalecimiento de la cooperación con socios financieros y técnicos, y el acompañamiento de las empresas en el diseño de sus propios planes de reducción de emisiones.
La federación considera que esta hoja de ruta permitirá orientar decisiones de inversión, mejorar el desempeño energético y reforzar la competitividad de la industria alimentaria marroquí en los próximos años.




