La ola de calor en Europa amenaza ingresos y productividad

La ola de calor en Europa está generando efectos económicos cada vez más visibles en numerosos países del continente. Además de los riesgos para la salud, las temperaturas extremas están afectando los ingresos familiares, la actividad económica, la agricultura y las cuentas públicas.

Francia se encuentra entre los países más golpeados por este episodio. Las autoridades activaron alertas rojas en decenas de departamentos mientras amplias zonas registraban temperaturas de entre 35 °C y 39 °C. En algunos lugares los registros superaron los 40 °C.

En el Reino Unido se emitieron advertencias por calor extremo en partes de Inglaterra y Gales ante la posibilidad de nuevos récords para junio. Los Países Bajos también activaron alertas rojas en varias regiones debido a temperaturas cercanas a los 40 °C.

Las altas temperaturas provocaron interrupciones en diferentes actividades. Algunas escuelas suspendieron clases, ciertos servicios ferroviarios redujeron su velocidad y miles de hogares franceses sufrieron cortes eléctricos. En el ámbito agrícola, numerosos trabajadores trasladaron sus jornadas a horarios nocturnos para evitar los momentos de mayor calor.

Los efectos económicos van más allá de estas alteraciones inmediatas. Una investigación publicada en Global Environmental Change concluyó que la combinación de sequías y olas de calor elevó el riesgo de pobreza en Europa en aproximadamente 1,1 puntos porcentuales entre 2004 y 2022. Los investigadores estiman que alrededor de 5,6 millones de personas adicionales resultaron afectadas por esta situación.

El estudio destaca que los daños económicos son mayores cuando ambos fenómenos ocurren simultáneamente. Climate Analytics calcula que esta combinación redujo en promedio un 3 % los ingresos de los hogares europeos.

Algunas zonas registraron impactos mucho más severos. Madrid experimentó una caída cercana al 10 % en los ingresos familiares, mientras que regiones del centro de Hungría y de España también sufrieron descensos relevantes.

Los trabajadores con menores ingresos son los más vulnerables debido a que suelen desempeñar labores al aire libre en sectores como la agricultura, la construcción y el transporte. Según la investigación, los hogares más pobres soportaron pérdidas superiores a las de los grupos con mayores ingresos.

El calor extremo también afecta la productividad laboral. La necesidad de realizar pausas más frecuentes y reducir el ritmo de trabajo disminuye la producción y eleva los costes empresariales.

El Centro Común de Investigación de la Comisión Europea estima que hacia mediados de siglo unas 22 regiones europeas podrían perder más del 1 % de su productividad anual por el estrés térmico. Para la década de 2080, la cifra podría superar las 100 regiones.

La agricultura afronta dificultades crecientes. El Observatorio Europeo de la Sequía informó de un deterioro de las condiciones hídricas en amplias áreas de España, Portugal, Francia, Reino Unido e Italia. La menor humedad del suelo y la reducción de los caudales fluviales están afectando la producción agrícola.

Las pérdidas económicas derivadas de fenómenos climáticos siguen aumentando. La Agencia Europea de Medio Ambiente calcula que los desastres relacionados con el clima causaron pérdidas de unos 822.000 millones de euros en la Unión Europea entre 1980 y 2024. Más de 208.000 millones corresponden al periodo comprendido entre 2021 y 2024.

La entidad también señala que las olas de calor representan cerca del 95 % de las muertes asociadas a fenómenos meteorológicos en Europa. Además, incrementan la presión sobre los sistemas sanitarios, los recursos hídricos, la producción de alimentos y los presupuestos públicos.

Copernicus indica que Europa continúa siendo el continente que más rápido se calienta. Durante 2025, al menos el 95 % de su territorio registró temperaturas superiores a la media.

Climate Analytics advierte que las consecuencias económicas futuras dependerán de la evolución del calentamiento global. Si el aumento de la temperatura mundial se limita a 1,5 °C, los ingresos medios de los hogares europeos podrían disminuir alrededor de un 7 % a finales de siglo. Con un escenario de 2,7 °C, la caída podría alcanzar el 27 %, especialmente en Grecia, España, Rumanía, Bulgaria y Chipre.

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